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Industria quiere un cambio total en la gestión y propiedad de las nucleares
El Gobierno tiene reuniones con las eléctricas para transformar el régimen jurídico. Pretende clarificar la estructura y contabilidad de las centrales, y más seguridad.
El Ministerio de Industria ha mantenido varias reuniones con representantes del sector eléctrico y nuclear para estudiar diferentes vías con el objetivo de clarificar el actual esquema de propiedad y gestión de las centrales atómicas en España. La idea es reconfigurar totalmente la actual estructura jurídica y societaria que mantienen la mayoría de los reactores para hacerla más transparente y, en última instancia, lograr mayores cotas de seguridad.
Industria quiere que queden totalmente nítidos aspectos como la contabilidad de cada central, sus inversiones, quién es dueño de qué y, en definitiva, quién es responsable de qué. Lo que propone es ir a un modelo de sociedades anónimas por cada reactor. Actualmente, la mayoría de los reactores se enmarcan bajo la fórmula jurídica de comunidad de bienes. Independientemente de que una u otra empresa tenga más o menos participación en esa instalación, todas responden solidariamente de igual forma. A su vez, por encima de esa estructura, funciona el esquema de Agrupación de Interés Económico (AIE) para articular la gestión.
Decisiones unánimes
El actual modelo obliga a tomar las decisiones por unanimidad. No sólo eso. Existe incluso el derecho de veto. Un socio puede paralizar la decisión de todos los demás aunque tenga una participación minoritaria. En el sector nuclear español, hay dos grandes AIE.
La de Almaraz-Trillo y la de Ascó-Vandellós. La primera gestiona el reactor de Almaraz I y el de Almaraz II, en Cáceres, y el de Trillo, en Guadalajara. La segunda AIE gestiona tres reactores: Ascó I; Ascó II y Vandellós, todos en Tarragona.
Responsabilidades
Bajo este modelo, las responsabilidades se diluyen o, incluso, se llegan a difuminar en términos jurídicos o de contabilidad empresarial. El hecho de que cada eléctrica ostente una participación en cada infraestructura tiene, en la práctica, una repercusión meramente técnica, en términos de producción.
Por ejemplo, si Hidrocantábrico controla el 15% del reactor de Trillo, significa que la eléctrica se apunta como ingresos en sus propias cuentas el 15% de la producción de esa instalación. Pero a la hora de mandar en las estructuras societarias de Trillo, la voz de Hidrocantábrico cuenta lo mismo que la de otra eléctrica con más participación.
Independientemente de los beneficios fiscales que tiene la actual fórmula, a Industria le gustaría un modelo más sencillo, en la que cada uno de los reactores fuera una sociedad anónima.
Además de mayores obligaciones de información, en una sociedad anónima queda claro el poder de cada socio y su responsabilidad, lo que por extensión podría redundar en más seguridad y transparencia. El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) lleva reclamando desde hace tiempo un modelo así, que, entre otras cosas, permitiría monitorizar mejor las inversiones a las que están obligadas las empresas propietarias de las nucleares, un factor clave en aspectos como la mejora de la seguridad.
El modelo que persigue Industria, curiosamente, es el que ha mantenido siempre la nuclear de Garoña, en Burgos. Su propietario es la sociedad anónima Nuclenor, en cuyo capital están Iberdrola y Endesa al 50%. Como S.A., Nuclenor cuenta su propia cuenta de resultados, su consejo de administración, etcétera, y sus socios pueden decidir si distribuyen o no dividendos. El Gobierno anunció que Garoña se cerrará en 2013, tras renunciar a extender su vida útil. Cofrentes, la otra central que hay en España, es 100% de Iberdrola.
Socios mayoritarios
A Industria, en última instancia, le gustaría ver no sólo un esquema de sociedades anónimas. También que éstas tuvieran un socio mayoritario en cada caso, para lo que las eléctricas tendrían que intercambiarse activos nucleares, a modo de cambio de cromos (ver información adjunta).
Fuentes del Ministerio explican que “hubo en su momento varias reuniones de Industria con el CSN, en las que se acordó trabajar en diversas líneas encaminadas a reforzar la información, transparencia y, en esencia, seguridad, sin que de las mismas hayan salido conclusiones”.
09/11/2009 Miguel Á. Patiño (Expansión)
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