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Ministerio de Ciencia e Innovación. Segundo intento
Carlos Cuerda
Argitaratze data: 14/04/2008
El presidente del Gobierno español ha diseñado, para esta su segunda legislatura, una nueva cartera que aglutina el grueso de las competencias en I+D, así como la gestión de las infraestructuras de generación de conocimiento dependientes del Gobierno central.
El nuevo Ministerio de Ciencia e Innovación Ciencia e Innovación abarca competencias que hasta ahora estaban en manos de Educación o Industria. Bajo su coordinación están ahora los grandes organismos que trabajan por la ciencia y la tecnología, como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) o los centros de astrofísica, oceanografía o geominería. Pero es, sin duda, la gestión de las Universidades, principal motor del conocimiento en una sociedad avanzada, la mayor aportación, desde el punto de vista estratégico, a la pretensión de Zapatero de impulsar a la sociedad y a la economía española por el carril del conocimiento como motor de competitividad y modernidad.
La creación de este nuevo ministerio confiere credibilidad y visibilidad al mensaje de Zapatero de que España necesita consolidar de forma prioritaria la excelencia de su sistema científico-tecnológico y multiplicar el valor que aporta a la sociedad y, en particular, a la generación de riqueza.
El acertado nombramiento de una profesional de la ciencia con incuestionable visión empresarial es, además, un síntoma de la inteligencia de Zapatero al confiar su gestión a una persona sin clara filiación política pero con la fortaleza intelectual y el bagaje profesional suficiente para liderar el proceso. Cristina Garmendia no es la “cuota vasca” del gabinete Zapatero, como enseguida trasladan algunos analistas, es, en todo caso, la “cuota de brillantez” que todo Gobierno debe tener.
José María Aznar intentó en su momento algo parecido con su fallido Ministerio de Ciencia y Tecnología. Su falta de determinación política, la confusión generada con el resto de ministerios y los recelos entre las distintas organizaciones e instituciones del conocimiento dieron al traste con la iniciativa. Rodríguez Zapatero recoge el testigo años más tarde presentando un Ministerio bien dotado económicamente, con capacidad de tracción sobre el grueso del Sistema Científico-Tecnológico y con una persona al frente que conoce de primera mano las posibilidades de la ciencia para generar una nueva economía construida a partir del incuestionable valor diferencial que aporta la aplicación de conocimiento de excelencia al desarrollo empresarial y a la consolidación de nuevos sectores económicos.
Los retos de la nueva titular son muchos y difíciles. La construcción intelectual y moral de una sociedad avanza en la medida que sus instituciones del conocimiento se consolidan y, muy importante, se proyectan a su entorno inmediato y se fusiones con el resto de la sociedad. Pero ahora es, además, una cuestión de supervivencia económica. La ciencia y la tecnología son parte de la solución al cambio de modelo económico en el que nos estamos introduciendo en los últimos años.
Los países y regiones social y económicamente más avanzados del mundo se corresponden con aquellos que acogen en su seno a las mejores universidades del planeta. El nuevo ministerio tiene la complicada misión de profundizar en el proceso de transformación del sistema universitario español para que España acabe siendo uno de ellos. Cristina Garmendia no procede del mundo universitario y lo que para algunos es una debilidad, otros los vemos como una oportunidad de imprimir aire fresco y de introducir nuevos formatos y nuevos valores a la Universidad española.
Un segundo reto tiene que ver con la necesidad de abrirse al mundo. España no juega en solitario. Su sistema científico-tecnológico no es otro que el Espacio Europeo de Investigación. Los agentes científicos, tecnológicos, universitarios o empresariales españoles son nodos de un proyecto más grande que se juega su futuro en la escala global. Hacer propia, pues, la construcción del Espacio Europeo de Investigación es otra de las recetas básicas en esta nueva etapa.
En tercer lugar, es importante mejorar los actuales mecanismos de transferencia de conocimiento al sistema económico y saber explotar todas las posibilidades que el sistema científico-tecnológico español tiene ya para articular nuevos proyectos empresariales de base tecnológica y presencia global. Para ello hay que introducir una clara visión de mercado en el sistema que complete la idea de generar conocimiento como bien en sí mismo.
A nivel de empresa, la coordinación con el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo va a ser clave también para conseguir introducir la I+D y la innovación en la cultura de gestión de las empresas. La política industrial hoy día es en un 90% política de innovación. La sintonía personal entre Miguel Sebastián, Ministro de Industria, y Cristina Garmendia parece preludiar un buen escenario.
Por último, el nuevo Ministerio de Ciencia e Innovación debe tener también la perspectiva suficiente para aprovechar la existencia en el Estado español de otros agentes del conocimiento no dependientes del Gobierno central y, cómo no, debe aprender a mejorar los mecanismos de coordinación con las distintas comunidades autónomas, especialmente con aquellas que llevan muchos años comprometidas al máximo en todo este proceso y que tienen recetas interesantes que aportar.
Desde el proyecto Naider saludamos con interés la creación de este nuevo Ministerio y animamos a sus gestores y, en especial, a la ministra Garmendia a que sea valiente en sus planteamientos y al presidente Zapatero y a su vicepresidente para asuntos económicos a que acompañen su labor con la necesaria carga presupuestaria.
Las apuestas políticas se levantan siempre sobre tres pilares: Proyecto, Liderazgo y Presupuesto. Las dos primeras bases van por buen camino pero el gasto público en I+D en España, a pesar de que ha ido creciendo en los últimos años, es la mitad de la media europea. Además de un buen programa que gestione el proceso de transformación del sistema científico-tecnológico español, la ministra Garmendia va a necesitar unas arcas muy bien dotadas para poder ejecutarlo.
-1 Comentarios:
Antxon Olabe (14/04/2008)Estupendo artículo Carlos que posiciona a naider desde el minuto cero de la creación del nuevo ministerio con mensajes bien centrados y visión de largo alcance.
Resulta esperanzador que la Ciencia y la Innovación merezcan en España un Ministerio, pero hay dos factores importantes que deben tenerse en cuenta, además de los comentados en la excelente reseña: (1) La aportación económica privada a la I+D+i, que muestra un claro desfase con el retso de la UE, (2) La introdución de mecanismos de rendición de cuentas en los organismos públicos de I+D+i, es decir Universidades y CSIC.
Además de en lo reseñado por Carlos Cuerda, en estos dos factores tambien nos jugamos el éxito de esta buena idea.
Es el primer paso de una maratón. Y no sé si en el espacio político actual caben proyectos, que mas allá de la expectativa mediática que suponen, requieren de alguna década que otra para obtener resultados concretos. Creo que se deben aclarar las expectativas temporales de este ministerio, no vaya a ser que determinados sectores económicos pidan resultados para mañana… En cualquier caso, puede es una buena noticia.
http://www.ficoba.org
Lo que comentais es totalmente cierto. La I+D privada es en España aún muy menor y, además, muy concentrada sectorial y geográficamente. El gasto público, además de su necesidad intrínseca para financiar líneas de investigación y proyectos sin resultados comerciales claros, es importante también como elemento tractor del esfuerzo privado. En el conjunto de los países más avanzados, la financiación privada del esfuerzo en I+D supone dos tercios del total. En el conjunto del Estado está participación baja ostensiblemente.
La cuestión de la ciencia, la tecnología y la innovación, como nos recuerda después Ander, es un proceso de largo recorrido en los que hay que invertir con perspectiva. Ander nos dice que es una maratón, no un sprint de 100 metros lisos. Los resultados se tienen que ir viendo con el tiempo.
Es así, de hecho, como hemos comprobado que el esfuerzo realizado en España en los últimos 20 años es menor del que han realizado otros. En 20 años hemos multiplicado por 3 nuestro esfuerzo con respecto al PIB. Se puede pensar que no está mal pero si posas juto a otros sales muy mal en la foto. Otros países, durante ese mismo periodo, han multiplicado su esfuerzo hasta por 30. Y hoy son líderes en el mundo.
Es verdad que España padecía un retraso generalizado en todas las vertientes sociales y económicas y había que actuar en múltiples frentes a la vez. Pero hoy día, España es un estado solvente que se codea de igual a igual con los países de su entorno y que tiene capacidad para invertir en conocimiento como estrategia de país. Y es que, además, el conocimiento es el factor fundamental de la nueva economía por lo que se hacía casi obligatorio que esa realidad se visualizara políticamente.
Qué menos que la Ciencia, la Tecnología y la Innovación ocupen una de las 16 carteras en las que el Gobierno configura sus prioridades!
Vamos a ver cómo evluciona el tema. Hoy se ha nombrado algún Secretario de Estado dentro de este Ministerio y tampoco parecen malas opciones...
Saludos
Carlos
Carlos, permítenos que te corrijamos porque en 20 años hemos multiplicado por 20 nuestro esfuerzo en I+D aun no teniendo las competencias transferidas en esta materia tan importante para nuestro País. De haberlas aumentado por tres, estaríamos cerca del 0,20% y afortunadamente no es el caso.
Un cordial saludo
Ibon y Jordi, en mi comentario me refería al esfuerzo realizado en el Estado español; no al del País Vasco que sí que ha sido del orden que mencionáis (tb es cierto que, como sabes, en Euskadi partíamos de casi un esfuerzo nulo).
Saludos
Carlos
Bien traido el comntario Carlos. Mi opinión es que una vez que el discurso está más que hecho conviene empezar a distinguir ciencia, tecnologia e innóvación. De hecho la auténtica cenicienta es la innovación que se supone "decanta por gravedad" de la ciencia y la tecnología. Gravísimo error.
Cristina es lista y sabra que en cada ámbito se cuecen cosas diferentes y los mñás importante las cosas se cuecen diferente manera.
www.angelarbonies.com
alguien sabe con certeza si el CDTI, hasta ahora organo dependiente del ministerio de industria, pasa a formar parte del nuevo ministerio de ciencia e innovación?
gracias,
AGM
Asier, hasta donde tengo entendido, todos los organismos vincualados a la I+D y la innovación (excepto el Inta y el Cedex pero incluido tb el CDTI del anterior Ministerio de Industria o el Instituto Carlos III, que estaba antes en el Ministerio de Sanidad) pasan a estar bajo la tutela de Cristina Garmendia. De todas formas estaré al tanto para confirmártelo definitivamente.
Angel, gracias por tu comentario, qué tal va el proyecto de Infonomía Euskadi? ¿tenéis algún lazo con Innobasque? Uno de sus objetivos es generar una red de "innovadores" (5001 innovadores, si no me equivoco) y me preguntaba si estabais con ellos desarrollando el tema.
Carlos
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