logo naider
Home | Legal Warning | Credits | RSS | Bulletin subscription | Contact | Our Web Site
Spanish | Euskara | English

Blog Naider

Blog: Back

¿Una vieja tienda de campaña llena de lienzos de Velázquez o un museo ultramoderno vacío?

Katixa Peigneguy
Publication date: 21/11/2007


Ésta fue una de las preguntas que hizo el arquitecto urbanista Juan Luis de las Rivas en una conferencia sobre “Ciudades inteligentes” que dio en el marco de un ciclo sobre el comercio del futuro organizado por Bilbao Dendak, la asociación público-privada que agrupa a todas las organizaciones empresariales de comercio de la villa. En esencia, se centró sobre el hecho de que el futuro está en los contenidos, no en los contenedores - sin negar su relevancia. Parece obvio, pero muchas veces se olvida a la hora de planificar el desarrollo urbanístico de nuestras ciudades-regiones, como él recordó. El artículo que sigue se ha visto inspirado por esta charla - que abordó muchísimos aspectos, imposible de recoger en su globalidad aquí - y por reflexiones suscitadas acerca de esa conferencia, reformuladas libremente a vuelapluma.

"Primero el contenedor. Para el contenido…veremos después"

Primer recordatorio de De Las Rivas acerca del abuso de la palabra inteligente (igual que la palabra "sostenible") que tendemos a pegar con todo: no son las ciudades y los territorios los que son inteligentes (y por lo tanto no tontos) sino la gente que los habita, alma de estos lugares y primer recurso creativo de los mismos. Las ciudades reflejan, en efecto, a su gente, son terriblemente humanas y hablando de humanidad, quizás sea una tendencia humana, a la que, a menudo, TODOS cedemos y a la que cederíamos siempre - si no nos dejáramos gobernar por la voz de la razón- la de pensar según la fórmula "Primero el contenedor. Para el contenido…veremos después". Sin embargo y lamentablemente, este pensamiento peligroso subyace muchas veces a la toma de decisión pública y tiene, reconozcámoslo, bastante éxito – incluso cuando han consultado a expertos o técnicos que les han aconsejado otro camino - entre algunos políticos a los que votamos, así que la responsabilidad o la culpabilidad es compartida.

Cogemos el ejemplo de una carretera. Una bonita carretera. Presenta numerosas ventajas pensando en términos electorales: se ve bien, se puede inaugurar ostensiblemente, se asocia a un nombre (esperando que no fuera el predecesor el iniciador del proyecto, en cuyo caso se rompen desgraciadamente todos los planes elaborados con paciencia y esmero, porque a menudo el sucesor sufre de amnesia, enfermedad también bien humana…), puede incluso calmar, para un momento más o menos largo, la ira popular de una parte de la población, o sea de electores potenciales que piensan tener ante sus ojos LA SOLUCIÓN a sus problemas de movilidad en este caso.

Al contrario, pensar en el modelo de ciudad, de espacios, que queremos para el futuro, y que mejor se ajustan a los imperativos dictados por la razón y por los datos científicos incontestables (agotamiento inexorable de los combustibles fósiles, actividades humanas generadoras de contaminación, daños sobre la biodiversidad, la capa de ozono, el clima, nuestra salud etc.…no le vamos a martirizar con eso; si no lo sabe es que no vive en este planeta ) o sea, para volver a lo nuestro, pensar en una planificación global, integral, articulada, efectivamente, cuesta más a todos los niveles a corto-medio plazo por lo menos y los frutos tardan más en recogerse sobre todo cuando todavía muchos ciudadanos y algunos políticos piensan que el "contenedor", más bien de hormigón, palpable, de tamaño imponente, constituye un indicador para medir la calidad de una legislatura.

Ahora resumido, si se puede discutir en su primera parte la aserción siguiente algo perentoria tal y como la pronunció el catedrático en su conferencia: "todavía España es un país de contenedores, estamos obsesionados por las infraestructuras cuando el futuro es de contenidos", no se puede, sin embargo, cuestionar la segunda parte.

¿Pero cómo producir contenidos?

Con el famoso conocimiento, término demasiado usado, pero que vuelve a encontrar aquí toda su nobleza. En efecto, planificar significa enfrentarse con el futuro y la única arma válida es la del conocimiento que se adquiere en gran parte por la educación, aquí escolar, académica y universitaria; educación que fomenta a su vez el talento, una de las cuatro raíces bien conocidas del árbol de la competitividad. Ahora bien, el talento se puede expresar sólo en un entorno favorable que valore la meritocracia y no el clientelismo. Una sociedad no puede innovar y pierde a los mejores – justo castigo desde luego- si se coloca primero al primo antes que al bueno (¡Ojo! No significa eso que el primo no pueda ser bueno, en cuyo caso, no tome a pie de letra la frase anterior, sobre todo si es primo de su jefe y un gran profesional a la vez, no hay incompatibilidad ninguna).

Otra raíz destacable de este árbol: el emprendizaje. El ponente citó el caso de Milán ciudad en la que vivió unos meses en su momento y cuyo dinamismo empresarial le dejó asombrado sobre todo cuando uno piensa en la terrible crisis que conoció esta ciudad en sus sectores industriales tradicionales a principios de los años 90. Perdió 500 000 empleos en pocos años pero se crearon otros 500 000 en nuevos sectores. Este ejemplo apunta claramente que el origen del dinamismo milanés como él del Sillicone Valley - que por cierto es un caso de escuela siempre citado para ilustrar esta capacidad (re)generadora de talento- se puede encontrar en la aceptación del fracaso empresarial, en la no estigmatización de éste. Las fábricas cierran, las economías cambian pero el empleo y la riqueza se pueden regenerar de otra manera y se podría sintetizar en la famosa frase que atribuimos a nuestro amigo químico galo Lavoisier (1743- 1794): "Rien ne se perd, rien ne se crée, tout se transforme" (Nada se pierde, nada se crea, todo se transforma).

El miedo al fracaso constituye entonces un potente anestésico de la creatividad – concedemos que no es un descubrimiento- y va de la mano del miedo al éxito. Al final, muchas veces nos falta la audacia a la hora de gobernar y apostamos por los famosos contenedores cuando estos mismos nos aterrorizan porque potencialmente son deshumanizadores.

De la necesidad de planificar para liberarnos del terror de una ciudad que nos esclavizará

Es un terror antiguo, anterior al nacimiento del género de la ciencia ficción cuyo motor es el miedo a la máquina ideada por el Hombre que se rebele contra su Creador o sea la alegoría de la mala gobernanza. Este terror, ya lo vemos ilustrado en los famosos frescos de Ambrogio Lorenzetti, contemporáneo del siglo XIV considerado como iniciador de la pintura social, en Siena, tituladas «Alegoría del buen gobierno», «Efectos del buen gobierno en la ciudad y el estado», «Alegoría del mal gobierno". Así una ciudad creativa o una ciudad que lo puede ser es una ciudad donde se trata de gobernar bien y volvemos a la necesidad de planificar pensando en el interés general y a largo plazo, elementos en los que no nos vamos a alargar aquí pero que se oponen a un cambio urbano que nos preocupa tanto, a veces porque se acompaña del sentimiento de que no se sabe de donde se organiza, de donde se idea, con quien, por qué y para quién…

Sin embargo los planes en urbanismo, sólo sirven si se pueden adaptar a lo largo del tiempo a los cambios que surgen, el "new deal" de una ciudad, una región, una sociedad, un país…y el urbanismo moderno –no el que se concebía como un instrumento de dominación, constructor de artefactos- podría constituir una estrategia de adaptación al cambio; desde luego es una respuesta o mejor una herramienta para concretar los famosos modelos y contenidos que queremos para nuestras ciudades, nuestros territorios, pero para eso el urbanismo tiene que renovar urgentemente su enseñanza; el urbanismo es "demasiado ideologizado y asociado a trincheras e intereses" como lo declaró de Las Rivas en una entrevista en el 2005.

Lo olvidaba, por cierto: una vieja tienda de campaña llena de lienzos de Velázquez puede que atraiga a más gente que un museo ultramoderno vacío…(pero si lo tomamos en su sentido literal puede que esta afirmación sea desmentida si tiene éxito la próxima bienal de Sao Paulo que sustituirá piezas por espacios de reflexión vacíos como estuvo relatado en un artículo del País, el pasado 13 de noviembre).

-1 Comentarios:

Eva Arrilucea (21/11/2007)
Para mí la pregunta es: ¿cuál es el efecto que queremos conseguir? Porque a menudo la única forma de lograr centrar la atención sobre un contenido es usar como cebo un bonito contenedor. O si no, no hay más que recordar cuántas veces una buena idea ha muerto antes de nacer por falta de una habilidad especial para venderla de una forma atractiva.

Eso en términos de corto plazo. Porque en el largo plazo está claro que ambas cosas son igual de importantes, y que fallando cualquiera de ellas, fallará el proyecto entero casi con toda seguridad. (Puede que construir una carretera no sea el colmo de la innovación, pero a ver cómo se van a mover esas personas tan líderes, emprendedoras e innovadoras que queremos potenciar en nuestra sociedad). A propósito, yo me quedo con la tienda de campaña…



 
Ekain Laka (21/11/2007)
En la misma conferencia a la que acudí con Katixa, De las Rivas (prestigioso arquitecto y urbanista), hablaba refiriendose a Abandoibarra (península recientemente reformada al borde de la ría de Bilbao donde se sitúa el Museo Guggenheim) de la ciudad "elitista y tonta". Unas palabras a tomar en cuenta viniendo de quien vienen y que quizás debería de hacer reflexionar a muchos/as en la vanguardia de los procesos de regeneración de nuestras ciudades. Nunca es tarde si la dicha es buena..





 
David Arias (21/11/2007)
Coincido totalmente con el comentario de Eva. ¿Cuál es el efecto que se quiere lograr? La pregunta de si se construyó la Ciudad de las Artes y las Ciencias en Valencia para albergar Arte y Ciencia se responde sola si intentamos recordar algún evento científico o artístico realmente relevante que haya tenido lugar en este enclave (creo que la visita del Papa no encaja).

Probablemente los objetivos eran bien distintos: situar la ciudad en el escaparate internacional, promocionarla turísticamente, etc. Por no hablar de los afortunados que poseían bienes inmobiliarios en sus cercanías...

El museo ultramoderno vacío genera desgraciadamente más riqueza... ¿será porque nadie entiende el arte contemporáneo?



 
katixa (22/11/2007)
Con éste título un tanto extraño y la conclusión de la misma naturaleza, quería que nos quedaramos con la idea de que muchas veces nos olvidamos de una visión global, una planificación estratégica y se piensa por actuaciones aisladas, a corto plazo que juntadas no consiguen crear sentido... Sin embargo, se lo os concedo, a veces sí, raramente, una proyecto aisaldao pensado fuera de une estrategia claramente definidia actúa como un detonador y permite a posteriori construir una estrategia que dará sentido a nuestra ciudad, nuestro territorio porque crea una demanda por parte de los ciudadanos que quieren ir más allí y seguir en una nueva dinámica impulsada.

Para terminar, me parece importante subrayar que no hay que condicionar un proyecto de desarrollo territorial a una infraestrutura que llegará...o no, desde luego, porque eso paralisa toda acción. Un ejemplo: trabajé en el Alto Bearn cuyo principal problema, según muchos, es su comunicación con el tunel del Somport y Pau(se encuentra el Valle de Aspe del otro lado de la Jacetania, de Canfranc). Los Españoles llaman con razón la carretera estrechita del lado francés justo después de los estupendos túnel del Somport y de la carretera española, "el camino de cabra". Pues, allí muchos dicen: no podemos hacer nada hasta no tener una carretera en condiciones...Otros habitantes, empresarios o políticos, como el alcade de Oloron (y los consultores franceses que trabajaron por él :-)) pensaban al contrario que había que fomentar dinamismo de todas las manreas posibles armando proyectos en los valles sin condicionar su desarrolo a una carretera que igual nunca se hará por razones económicas, -ahora las decisiones del Grenelle de l'Environnement y las nuevas acertadas apuestas (tren, intermodalidad etc...). En otras palabras, hay que crear las condiciones del desarrollo,pensar en los contenidos; los "cacharros" infraestructurales son muy importantes pero no son los ´únicos que decretan el dinamismo de un territorio.

En cuanto a la bienal de Sao Paulo que propondrá espacios vacíos de reflexión en vez de obras, me encanta el concepto profundamente iconoclasta y con una carga irónica descomunal en fase con el cuestionamiento sobre el arte contempóraneo.



 

botonOtros Artículos del Autor : Katixa Peigneguy

Give us your opinion on this article (-1 comentarios)

boton Rellena el siguiente formulario para comentar este artículo:
Nombre:
Email:
URL: (Ej.http://www.midominio.com)
Comentario:
Verificar este código Inserta el código que aparece en la imagen de la izquierda en este cuadro de texto. Evitaremos el Spam.

Print article

Send to a friend

Naider © 2010

Desarrollo: f-3.net | comunactivo



www www.naider.com

All Galleries