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Dimensionando la contribución local a la sostenibilidad
Publication date: 26/03/2007
La semana pasada se ha celebrado en Sevilla la V Conferencia Europea de Ciudades y Pueblos por la Sostenibilidad. Desde que en 1994 se celebrara la primera de ellas en la ciudad danesa de Aalborg, estos eventos han ido marcando los diferentes hitos en el avance del movimiento de las Agendas 21 Locales en toda Europa.
Es un buen momento para reflexionar sobre la capacidad real del ámbito local para intervenir en los aspectos clave de la sostenibilidad o, mejor, en el núcleo duro de la insostenibilidad. Desde luego, es evidente que estamos en un contexto de repolitización de lo local y las entidades locales son, sin duda, un agente importante para generar un cambio de tendencia y para llegar al ciudadano y a los hábitos de consumo. Y, en cierta forma, muchos de ellos están haciendo sus “deberes”, al menos en aquellos elementos en los que pueden intervenir (gestión de residuos sólidos urbanos, sensibilización ciudadana, protección de espacios verdes, etc.), pero es complicado que la suma de decisiones individuales de los municipios pueda implicar un cambio en los grandes factores de la insostenibilidad: transporte de personas y mercancías, generación de residuos, consumo de recursos naturales (agua, principalmente), ocupación de suelo, emisión de gases de efecto invernadero, etc.
De hecho, es sintomático que en la conferencia haya habido pocas reflexiones relacionadas con el urbanismo, una competencia de clara vocación municipal y vinculada a la dimensión territorial de la sostenibilidad. Quizá las particularidades del modelo español, cuyas consecuencias las ha radiografiado bien el Observatorio de la Sostenibilidad en España en su informe sobre las tendencias en la ocupación del suelo, hagan que no sea una preocupación en otros países europeos, pero es claro que en nuestro contexto más cercano la dimensión territorial es básica para entender el comportamiento de algunos indicadores.
También se ha hecho visible en la conferencia que muchas de las acciones que se han presentado no son excesivamente novedosas. Hace falta un mayor esfuerzo por generar iniciativas innovadoras, que vayan más allá de las prácticas ya consolidadas, hace falta una mayor capacidad de transformación, que pasa, al menos, por tres condiciones:
• Mayor compromiso aún de los responsables políticos municipales para poner en marcha actuaciones de fondo y con capacidad de cambio.
• Mayor apoyo y coordinación con las políticas regionales (infraestructuras, políticas de ciencia, innovación y competitividad, políticas de lucha contra el cambio climático, etc.) para que tengan un impacto sobre las capacidades de actuación municipal.
• Mejor integración de la sostenibilidad en las áreas sectoriales de gestión a nivel municipal, principalmente en el urbanismo.
Por tanto, es un buen momento para reconocer el esfuerzo que han realizado los municipios como movimiento organizado a diferentes niveles (desde las redes autonómicas, la nueva Red de Redes españolas, hasta la campaña europea de pueblos y ciudades por la sostenibilidad) y algunos líderes políticos y técnicos muy activos en los últimos años en diferentes países. Pero también es un buen momento para dimensionar en su justa medida la contribución que los municipios pueden realizar en los próximos años para resolver los temas clave. Y en ellos, en la medida en que requieren de políticas coordinadas, la participación de los niveles regionales y nacionales son básicos. Y en estos niveles es donde se presentan muchas veces las principales contradicciones entre diferentes objetivos sectoriales (políticas de transporte, por ejemplo) y los objetivos de sostenibilidad.
Muchas personas de la “comunidad Naider” han asistido a la conferencia o trabajan desde el territorio promoviendo nuevas prácticas de sostenibilidad, y podríamos aprovechar para contrastar impresiones sobre cómo reforzar la contribución de la escala local y qué modelo de relaciones institucionales es necesario construir en los próximos años entre las diferentes administraciones para coordinar esfuerzos, generar nuevas tendencias y evitar contradicciones entre las diferentes políticas públicas.
-1 Comentarios:
Antxon Olabe (28/03/2007)Personalmente creo que al menos en la Unión Europea se ha agotado un ciclo de las A.L. 21 - 1992/2007- tras 15 años de desarrollo bastante exitoso. Se ha cumplido una primera fase, la de comenzar a poner en la agenda política local europea, el tema de la sostenibilidad. Personalmente no creo que el problema sea de falta de ideas innovadoras, sino que hay que hacer un replanteamiento estratégico de fondo sobre qué papel han de desempeñar los municpios europeos en la transición hacia el desarrollo sostenible.
Todas las organizaciones humanas, todas, se encuentran en un momento de su desarollo con la tendencia a trabajar para la propia organización en lugar de para la Misión para la que han sido creadas por la sociedad.En las A.L.21 europeas puede que hayamos llegado a ese momento.
El debate, la visión, la estrategia ambiental, los objetivos, de la UE en 2007 son muy diferentes a los de 1992. Son 15 años los que han transcurrido y la herramienta que son las Agendas necesitan una revisión en profundidad.
Estoy convencido de que los municipios europeos pueden ser un motor en el avance hacia un nuevo modelo de sociedad más sostenible, convertirse en un pilar decisivo para esa transformación, pero me temo que las viejas Agendas Locales 21 han agotado lo esencial de su impulso renovador y transformador. Hay que preparar un salto cualitativo que yo lo resumiría en una palabra inglesa MAINSTREAMING.
Hay que subir el nivel político-éstratégico de las agendas, al igual que a nivel internacional se ha subido el nivel político estratégico del cambio climático. Ahora está en el nivel más alto de la agenda política mundial y en todos lo medios de comunicación clave.
El cambio climático puede convertirse en el eje articulador en torno al cual los municipios europeos den ese salto. La sostenibilidad ha de salir del margen y situarse en el CENTRO de las estrategias locales de desarrollo.
No nos quedemos apegados a los nombres...mantengámonos apegados a la Misión.
Tampoco llegaría a decir que las A21L son un modelo agotado; desde luego, estoy contigo, son sólo un instrumento para un objetivo que es la contribución de lo local a la sostenibilidad. Y diría más, algo que no aparece en el artículo. Hay territorios, como el País Vasco, donde se ha avanzado mucho en la materia, con avances importantes en el fortalecimiento del papel de las entidades locales, y se ha avanzado significativamente más que en otros lugares (lo acabamos de ver en la conferencia de Sevilla). El modelo de Udalsarea y toda la estructura de apoyo a los municipios me parece que es una contribución institucional fundamental en el modelo de sostenibilidad que se está construyendo en el País Vasco. Y añadiría: los municipios están aquí haciendo los máximos esfuerzos posibles dentro de lo que les cabe hacer a ellos como entidades locales (obviamente, siempre hay camino para avanzar más).
La reflexión del artículo quería ir más allá y quizá es sólo una obviedad: incluso haciendo las cosas bien a nivel local, no es suficiente y hay elementos estructurales de la insostenibilidad que dificilmente pueden resolverse con la suma de actuaciones individuales a nivel local.
Y termino con una última idea, después de varios años trabajando con municipios, de reconocimiento a muchos técnicos y responsables políticos con los que he trabajado, que creen firmemente en el trabajo que están desarrollando. Pero esto es casi un detalle personal.
Yo también creo que en muchos lugares, y en particular en el País Vasco, se han hecho grandes esfuerzos por asentar institucionalmente y llenar de contenido las A.L.21. Ha sido un trabajo muy importante que hemos de reconocerlo y valorarlo adecuadamente.
Dicho eso, creo que la mejor contribución intelectual que podemos hacer en el presente a las A.L. 21 es mirar de frente la realidad, ser claros en el diagnóstico, reconocer sin tapujos las fortalezas y las debilidades para identificar los "agujeros negros" por donde se va la energía.Porque el necesario salto que han de protagonizar las A.L.21 empieza, aqui y ahora, en nuestras propias mentes.
Primera cuestión. Nueve de cada diez agendas 21 no han sido ni son lideradas personalmente por los alcaldes y alcaldesas de los municipios. Lo que es más, muchas veces ni siquiera son lideradas por concejales, sino que quedan a casi todos los efectos en manos de técnicos que le ponen toda la mejor voluntad del mundo. Al no ser lideradas personalmente por el dirigente natural del Ayuntamiento, las A.L. 21 no llegan a ser, en la práctica, planteamientos estratégicos para la transformación real del municipio hacia la sostenibilidad.
Segunda cuestión. Los ayuntamientos tienen un poder real en temas clave para la sostenibilidad como son la planificación urbana, la movilidad de personas y mercancías dentro de los territorios municipales, la creación de entornos favorables a la atracción de empresas de conocimiento, las infraestructuras que se asientan en su espacio, la cultura y valores que impregan a la ciudad, el entroncamiento de la misma con el medio natural que le rodea, la biodiversidad que existe en su espacio urbano... en definitiva el propio modelo de ciudad o de pueblo en el que viven las personas. Es decir, el espacio de la ciudad, el espacio municipal tiene un extraordinario potencial para ser de verdad un motor de cambio hacia una sociedad sostenible. Pero ese potencial hay que movilizarlo.
Tercera cuestión. Seguramente no hay muchos, pero hay ejemplos concretos en que las Agendas 21 sí han hecho las cosas de esa manera y han actuado como motores de transformación real de la ciudad en aspectos nucleares- plan general de ordenación urbana etc.. Calvia fue en su día un referente que tuve la suerte de conocer de cerca.
Cuarta cuestión. Para que las A.L. 21 ocupen un espacio de centralidad en la visión estratégica de las ciudades europeas en el año 2007 han de renovarse en profundidad para dar cabida en su seno a los ejes clave que configuran hoy día el avance hacia la sostenibilidad en el espacio de la Unión Europea:
- ¿cómo posicionarse en la economía de la innovación y el conocimiento en un contexto de globalización acelerada?
- ¿como crear el entorno cultural y los valores sociales que favorezcan el aprendizaje y la capacitación necesarios para disponer del capital social necesario que permita avanzar en la dirección de una economía y sociedad del conocimiento?
- ¿cómo enfrentar y adaptarse al cambio climático que ya está ocurriendo?
- ¿cómo enfrentarse creativamente a una sociedad en la que, en pocos años, cuatro de cada seis personas van a tener más de 65 años?
-¿cómo contribuir desde el municipio a preservar la biodiversidad?
- ¿cómo crear entornos urbanos en los que las fronteras entre espacio natural y espacio urbano se vayan difuminando, en pro de una ciudad ecológicamente abierta?
- ¿cómo modificar de manera radical los modelos de movilidad dentro de nuestros espacios urbanos para que el coche privado deje de ser el rey?
-¿cómo enfrentarse con creatividad y valores adecuados al enorme desafío que en los próximos años va a suponer la inmigración?
Esos son algunos de los retos estratégicos decisivos que definen en el presente la sostenibilidad. Planteadas esas preguntas de manera apropiada seguramente muchos alcaldes y alcaldesas que apenas han prestado ninguna atención a las agendas 21, agudizarán el oido y empezarán a prestar una atención sensiblemente diferente.Mainstreaming.
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Manu Fernández
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